dimecres, 20 de febrer de 2013

I hui, què hem contes?



Il·lustració de James Steinberg
 
Antonio Pereira. Todos los cuentos. Ed. Siruela.


La cantera local

Se conoce que a la Excelentísima Diputación le sobran los cuartos y no sabe cómo gastarlos. Ahora nos vienen con ese invento del Quién es Quién, un catálogo que preparan con las vidas de los políticos y los personajes famosos de la provincia.
Puesto que se hará con el dinero de todos, nuestro dinero, los del Círculo de Artesanos queremos que en el libro pongan a Orlando Calvino.
- Estamos en democracia - admitió el presidente de la Diputación - y ustedes tienen el mismo derecho a proponer nombres que los e la capital. Pero las opciones han de presentarse razonadas, y mejor aún, documentadas en un dosier.
 
Orlando Calvino no es diputado o senador, no investigó en la facultad de Veterinaria, nada de correspondiente de la Hisotir a o auditor de los ejércitos o banquero. Y por supuesto, no es de la flor de la Iglesia; el obispo de Guadix y el de Coria-Cáceres nacieron en la provincia, el de Marajó, el de Puerto Ayacucho y los que están en Madgascar y en Rodesia, así hasta dieciséis obispos oriundos. Orlando es casi demasiado guapo, el número uno de los fotonovelas, pero el mérit mayor es que trajo horizontes a nuestro pueblo.
 
Elegimos, para abultar el dosier, La previsión del ingeniero Rinaldi. Nada más pasar la cubierta de la fotonovela, plastificada a todo color, viene el primer recuadro d ela historia, con cuatro frases que bastan para hacerse con la situación, no como aquellos folletones que empleaban cantidad de palabrería. Milán, despacho de la Sociedad de Electrodomésticos Rinaldi. Y el diálogo, sin paja.
 
"oh, Romano, esta espera acabará con mis nervios". "Tranquila, Lionela, quiero decir, señora Rinaldi, todo bajo control para la reunión de accionistas." El personaje Romano de Francesco mira cn complicidad a la dama, una señora importante. Pero al director artístico de la fotonovela le importaría más el galán maduro, segundo recuadro, con el primer plano de Romano de Francesco, o sea, nuestro Orlando Calvino, hay que reconocerle la buena presencia y no se piense que somos de la acera de enfrente, el cuerpo derecho, las canas en la spatillas rizosas y sobre todo la cara, también cuenta esa habiidad delos fotógrafos para sacar al protagonista cuando todavía va afeitado pero que parece como si quisiera empezar a crecerle la barba, ese momento preciso.
 
Cuando Orlando Calvo llevaba unos meses en ele extranjero y en vez de apellidarse Calvo se puso Calvino, y llegó la moda de las publicaciones importadas de Italia, empezamos a barajar nuestros recuerdos del personaje. De chico lo mandaron a los frailes. En el colegio se presentó muy arreglado y repeinado y pedía las cosas con educación, o sea, que llevaba todas las papeletas para que le cayeran encima las maldades.
 
- Las leches que va a recibir el angelito.
- A ver, elegante, que te doy a oler el puño y te cambio de partido judicial - le decía otro, los de nuestro pueblo no se puede decir que fuéramos para la carrera diplomática, futbolistas sí salían por entonces y algún peso ligero en el boxeo.
 
Pero no hubo para tanto. El impepinable, a los que van en la vida para ganadores terminas notándoselo en la cara. Aquel rapaz pulido y un poco cínico lo llevaba en la mirada. Le veías el porvenir brillante, aunque no sabíamos qué porvenir sería. La gran prueba podía estar en el tema de las chicas, con la sque se portaba apartadizo. Nos causó sorpresa, y en seguida respeto, cuando dijo que él esta ahorrando para una cona de plástico. Eran intuiciones que a nosotros ni ocurrírsenos en aquel tiempo, como su invento de estimularse para los exámenes con la hierba que llaman corripiola. A saber qué hará ahora para inspirarse al posar. Romano de Francesco en el despahco decorado con pinturas modernas seha puesto por detrás del sillón de presidente que ocupa la señora Lionela y le acaricia el pelo mientras ella se le resiste un poco, y cómo es posible que en una foto se la vea que quiere y el mismo tiempo no quiere porque ha estado en el peluquero. En las mesas del salón y en la Directiva del Círculo de Artesanos hubo discusiones al principio, pero hoy en día nadie admite que se pongan los seriales de la televisión: mejor esta manera tranquila, pasar uno las hojas según le conviene, y además que reconoces a paisanos tuyos aunque no siempre tengan el papel principal.
 
Los que triunfan por fuera se olvidan del pueblo hasta que les entra la murria. Pero Orlando Calvo o Calvino empezó pronto a tirar de su paisanos y a reclutarlos, el interés por el futuro de la juventud local se le vía también en los donativos, cien mil pesetas para una academia de esculpido del pelo a navaja, cien mil para la escuela sartorial, y un día fue medio millón para el concurso de moda masculina que lleva el nombre de nuestro valle. Los chicos que antes se mataban a cantazos empezaron a imitar al actor Valvino en el peinado y en las maneras. Parecido a lo que ocurre en otros lugares cuando sale una figura del toreo o un poeta y hacen escuela.
 
Los tipos de las fotonovelas los calas desde el principio, esa es la ventaja, que solo con las fisionomías puedes saber quiénes son los buenos y los malos (...)
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