dijous, 18 d’octubre de 2012

I hui, què hem contes?


El pequeño héroe
 
Us proposen una xicoteta lectura per educar en valors. Pertany al llibre Más que un libro de cuentos (v. II). La llegada del otro al imaginario de la infancia y de la adolescencia, editat per l'Institut Internacional de Teatro del Mediterráneo.
Tracta el tema de l'acceptació d'aquells diferents, en aquest cas per partida doble, doncs es tracta d'un xiquet disminuït físicament i extranger:



Cada domingo, los niños del barrio tenían la costumbre de salir a jugar juntos: corrían, saltaban, cantaban. Un día, mientras jugaban, se paró en la plaza una gran camioneta. Llevaba muebles. Ahmed gritó: ¡Son los nuevos vecinos!
 
- ¿Tienen hijos pequeños? - preguntó Souad.
 
Los niños se acercaron a la camioneta, mirando a los portadores que estaban decargando los mueblbes. De repente, paró un coche y salió un niño enano y cabezudo. Miró a la derecha, luego a la izquierda y empezó a mirar a los niños con miedo. Intentó acercarse a ellos, pero sus miradas no le animaban a seguir. Se quedó quieto en su sitio.
 
- ¡Ali! ¡Ali!¡Ven Ali! - llamó su madre. Corrió hacia ella y entró a su nueva casa.
- ¡Niños! ¿Qué opináis del nuevo vecino? - preguntó Souad.
- ¡Es enano!
- No puede juegar al fútbol con nosotros.
- Ni escalar los árboles.
- Verlo me da miedo.
- Yo no voy a jugar con él.
- Yo tampoco.
 
Los niños olvidaron el juego y la distracción y siguieron charlando sobre el nuevo vecino.
 
Pasaron los días y Alí pasaba, cada domingo, sus mañanas detrás de su ventana, mirando a los niños jugando en la plaza, sin que éstos se percataran de su presencia.
 
Un día, cuando los niños estaban jugando, la pequeña gata de Ahmed subió a un altísimo árbol que estaba en el parque del barrio. Cuando llegó a la rama más alta, empezó a maullar, como si pidiese ayuda a Ahmed. Los niños rodeaban el árbol sin saber qué hacer.
 
Alí les vio desde detrás de su ventana y salió corriendo de su casa. Sin hablar con nadie, empezó a escalar el árbol con mucha agilidad hasta llegar a la gata. La cogió cariñosamente y la llevó hasta abajo. Entregó la gata a Ahmed y volvió a su casa sin esperar las gracias.
 
Los niños se miraban unos a otros con pena. Lamentaban su comportamiento con el nuevo vecino y su negligencia con él.
 
Por la tarde de ese día, los niños compraron dulces y flores y llamaron a la puerta de Alí, diciéndole: Bienvenido, Héroe, al club de la amistad.


Il.ustració de Fael treta d'açí.
 
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